viernes, 4 de marzo de 2011

que poco ha durado

Y todo cae. Cae el mundo y yo con él. Lo veo todo distorsionado, mi momento de felicidad se expande hasta no quedar ni rastro de él. Mis ojos se entristecen dejando caer unas gotas de agua por mis mejillas, y mi sonrisa se va dando la vuelta.
Al parecer, aquello que un día llamé felicidad, ahora es lo que me hace estar triste. Y es que no quiero, no quiero darte tanta importancia, no quiero que esos detalles mi influyan tanto, pero ¿qué esperas que haga cuando veo que conmigo es diferente? ¿Qué quieres que haga yo si veo que me mientes, que no estás bien, o simplemente, que eres tú? Esque no puedo hacer nada, solo enfadarme, entristecerme, y quererte cada vez más y más.
Y esque antes era todo tan distinto. Eras tan atento, tan tierno, tan...no sé, se notaba que yo te importaba. Pero ahora, no dices más que mentiras, cosas fuera de lugar, cosas que aunque no lo creas, yo sí les doy importancia. Y lo he intentado, de verdad que lo he hecho, pero tú te pones una especia de barrera, de escudo, que no me deja pasar, que no deja que mi, cada vez más pequeña, ilusión se adentre en ti. Porque cada vez me lo pones más díficil, y yo cada vez, tengo menos ganas de luchar.
No más.

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