domingo, 24 de octubre de 2010

Hasta las once de la mañana

Me encanta levantarme sobre las once, ir a la cocina a por un vaso de leche, y quizás, un par de galletas. Me encanta llevarlo al comedor y encender la tele, ver el encantador de perros, o dibujos, que más da, y tomármelo allí, mientras leo la cuore o alguna revista de moda. Me encanta darme una ducha mientras lleno el baño de cantos, y al salir no sentir frio, ponerme una toalla en el pelo y mirarme al espejo y decir: ¡Soy fabulosa! 
Me encanta vestirme y salir a dar un paseo, con el sol en la cara, y la brisa acariciando mi pelo. Ver a los niños con sus padres paseando, ya sabéis, un día en familia. Coger "A tres metros sobre el suelo", y ir a algún banco a leer, mientras veo pasar la gente, las parejas mayores, riendo, contando cosas que seguramente, ya se habian contado antes.
Me encanta volver a casa a la hora de comer y ver a mi madre en la puerta esperándo mi llegada, preocuapada, y aún así, llegar yo, con una sonrisa de oreja a oreja, relajada, un poco cansada por el paseo, y muy, pero que muy contenta. Entonces mi madre me diría:
- ¿Dónde estabas? Estaba preocupada.
+ He ido a pasar.
Irme a mi cuarto y pasar las horas escuchando cualquier tipo de música.
Y por último a las doce de la noche poner una pelicula de esas que te hacen llorar, y dormir entre lágrimas, hasta las once de la mañana.





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