sábado, 30 de octubre de 2010

Dicen que los peces tienen una memoria tan pequeñita que rara vez recuerdan el lugar dónde han estado cinco minutos antes.
A veces estaría muy bien ser como los peces, ¿verdad? De ese modo podríamos olvidar aquellas cosas que hemos hecho mal, aquellas de las que nos arrepentimos, aquellas que nos han causado daño… Podríamos olvidar los días tristes, las noches llorando, los momentos de soledad, los minutos viviendo como si de un mero trámite se tratase. Pero no recordar todo esto también implicaría no recordar los momentos que nos hacen felices… ¿Estarías dispuesto a ello?
Yo prefiero vivir como hasta ahora, vivir recordando todo lo que he hecho, esté bien o esté mal; porque así puedo recordar cada buen momento, cada lágrima, cada sonrisa, cada abrazo, cada persona que como alguien importante ha formado parte de mi vida, cada consejo que me han regalado, cada bonita tarde que he tenido gracias a los que me quieren, cada minuto perdiendo el tiempo y siendo feliz. Por ello; en definitiva, prefiero vivir así porque puedo recordar cada pequeño detalle del que he construido mi vida… Porque así puedo recordar que me han querido y que he querido y que aunque no haya sido merecedora de todo lo que han hecho por mí, a fin de cuentas, lo han hecho; y me quedo con esos recuerdos.
No quiero tener memoria de pez porque me faltarían los recuerdos de los momentos vividos a tu lado, y ellos forman algo que no cambio ni por el simple hecho de seguir viviendo...




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